Ejercicio para Estar en el Presente: Experimento del Reloj de Ouspensky

El milagro de nuestra existencia sucede siempre ya mismo, aquí y ahora, en este preciso instante presente.
Sin embargo, en nuestro estado habitual de conciencia, no estamos sintonizados con esta maravilla que se esconde en cada segundo de nuestra vida.
De ahí la gran importancia que adquiere aprender a estar en el presente.
En esta oportunidad hablaremos de este aprendizaje y de su vínculo con el crecimiento de la conciencia, y te propondremos un ejercicio para que practiques la Vivencia del Presente.
También nos ocuparemos de ciertos mecanismos internos que funcionan en nosotros automáticamente y que nos separan de la experiencia del momento presente.
El experimento del reloj de Ouspensky
Peter Demianovich Ouspensky, junto a su maestro George Ivánovich Gurdjieff -creador del Cuarto Camino-, fueron los principales artífices de la introducción de este sistema de ideas en Occidente a principios del siglo XX.
El Cuarto Camino es un sistema de enseñanza destinado a que el estudiante adquiera el autoconocimiento, y es a su vez uno de los pilares de nuestro método de Yoga Solar.
En futuros artículos nos extenderemos sobre el Cuarto Camino, su sistema de conocimiento y sus prácticas.
Por lo pronto echaremos mano a un ejercicio de conciencia que ideó Ouspensky.
En su obra Psicología de la posible evolución del hombre, él nos propone llevar a cabo la siguiente experiencia:
«Trataré de explicar cómo se puede estudiar la conciencia. Tomen un reloj y miren el segundero, tratando de darse cuenta de sí mismos, y concentrándose en el pensamiento «Yo soy Peter Ouspensky, y estoy ahora aquí«. Traten de no pensar en nada más, simplemente siguiendo el movimiento del segundero y dándose cuenta de sí mismos, de su nombre, de su existencia, y del lugar en que están. Mantengan apartado todo otro pensamiento.»
del libro Psicología de la posible evolución del hombre, de peter ouspensky.
Ahora te invito a que realicemos juntos esta práctica, y veamos qué nos sucede.
Tomemos un reloj con segundero, y vamos a prestar atención a la aguja de este último.
Te proponemos hacer esta actividad por espacio de un minuto solamente, una vuelta del segundero.
Trataremos de permanecer atentos y presentes al transcurso de un minuto.
Intentemos estar atentos a la aguja, a su movimiento, y al mismo tiempo estar conscientes de nosotros mismos.
Estar consciente de mí mismo significa darme cuenta de que estoy vivo en este preciso instante, que existo ya mismo.
Pongamos énfasis en tomar conciencia de ambas cosas simultáneamente:
estar consciente de mí mismo y observar el movimiento del segundero.
La dificultad de Ser Consciente de Uno Mismo
Una vez pasado el minuto en cuestión, preguntémonos lo siguiente:
¿Pude mantener mi atención en ambas cosas a la vez de manera ininterrumpida durante este minuto?
Más allá de cuál sea nuestra respuesta, echemos un vistazo a la continuación del texto de Ouspensky que citamos:
«Si son persistentes, podrán hacer esto por dos minutos. Este es el límite de su conciencia. Y si tratan de repetir el experimento inmediatamente después, lo encontrarán más difícil que la primera vez.
del libro Psicología de la posible evolución del hombre, de peter ouspensky.
Este experimento demuestra que un hombre, en su estado natural, puede con gran esfuerzo ser consciente de una cosa (él mismo) por dos minutos o menos.
La deducción más importante que uno puede hacer después de realizar este experimento en la forma debida, es que el hombre no es consciente de sí mismo. La ilusión de estar consciente de sí mismo es creada por la memoria y por los procesos del pensamiento.»
Podría ocurrir que nuestra experiencia fuese diferente a la que se describe en el libro.
O no.
Lo más probable es que no.
Al enfrentarnos a esta práctica, comprobaremos lo difícil que resulta mantener la atención en la aguja del segundero y en su movimiento durante un minuto sin sufrir distracciones.
Y más complicado aún se vuelve sostener la atención en mí mismo sin interrupciones mientras observo la aguja.
¿Qué es lo que nos impide Estar en el Presente?
Tratemos de identificar cuáles son aquellos mecanismos interiores que distraen nuestra atención y fragmentan nuestra capacidad de conciencia.
Al hacer este experimento habrás notado que diversos pensamientos te alejan de la tarea propuesta.
Nuestra atención se va con ellos y luego debemos traerla nuevamente hacia la aguja.
Con este ejercicio comprobamos que durante ese minuto no poseemos el control completo de nuestra atención.
El palabrerío mental, la charla interior, se interponen entre yo mismo y aquello en lo que deseo enfocar mi atención.
Es ese fluir casi incesante de pensamientos, recuerdos, proyecciones hacia el futuro, preocupaciones y más, en mi espacio mental.
Inclusive en mi mente suelen aflorar melodías que escuché anteriormente, imágenes que vi, y otras tantas cosas que nos sacan de la vivencia del instante presente, de este ya mismo.
Todo ello y más me impiden permanecer consciente de mí mismo y del minutero en forma continua.
Cuando mi atención se dispersa con estos elementos emergentes, pierdo el enfoque en el objeto en el que deseo concentrarla.
Este tipo de prácticas funciona a modo de un espejo en el cual mirarnos, a fin de descubrir cómo funciona nuestra mente y nuestra conciencia.
Una clave aquí es volver a dirigir mi atención hacia la aguja y hacia mí mismo cuando me doy cuenta de que ésta se perdió en otra dirección.
Con la práctica notarás que te resulta posible mantener la atención enfocada durante un tiempo mayor y que los lapsos de desenfoque disminuyen.
La repetición del ejercicio entrena tu capacidad de atención y amplía tu conciencia.
Y con dicho entrenamiento aparece la posibilidad creciente de conectarnos con nosotros mismos y con el instante presente.

El Crecimiento de nuestra Conciencia
El crecimiento o expansión de la conciencia en uno mismo se relaciona con el aumento del alcance de nuestra percepción.
En el experimento de Ouspensky podemos ver este proceso claramente:
tratamos de tomar conciencia del movimiento del segundero y de la existencia de nosotros mismos observándolo, en simultáneo.
Estas tareas hechas al mismo tiempo no son frecuentes en nuestra vida cotidiana.
Sin duda con ellas incorporamos una mayor cantidad de espacios al campo de nuestro estado de atención habitual en un momento dado.
Nos volvemos conscientes simultáneamente de nuevos elementos de la realidad, interior y exterior.
En el caso de tomar conciencia de uno mismo y de nuestros pensamientos, estamos accediendo a una realidad que habita dentro de cada uno de nosotros.
Y cuando prestamos atención al reloj, somos conscientes de una realidad externa a nosotros.
Esto también es algo característico del crecimiento de conciencia: se proyecta en paralelo hacia afuera y hacia adentro.
Nuestra capacidad de visión se expande.
Podemos ver más componentes del mundo externo y de nuestro mundo interno.
Cuando nuestra conciencia crece, ambos mundos también.
El crecimiento de conciencia se asemeja a aumentar la potencia de una luz que encendemos para ver qué hay a nuestro alrededor:
el alcance de nuestra visión llegará cada vez más lejos en proporción a la potencia de la iluminación.

Nuestra percepción del tiempo
¿Recordás cuál fue la sensación que tuviste del paso del minuto mientras hacías el experimento?
Seguramente fue distinta a la forma en la que percibís el transcurso de un minuto en cualquier otro tramo del día.
Muy probablemente te haya parecido que este minuto transcurría más lento que lo habitual.
Esto es un indicador de que el grado de atención que ponemos en algo en un determinado momento, influye en cómo percibimos el tiempo.
Un cierto período de tiempo se siente de una manera o de otra de acuerdo al grado de conciencia que manifestemos en él.
Este descubrimiento nos confirma que por lo general no estamos atentos al instante presente.
Y también verificamos que hacerlo no es cosa sencilla, y que tratar de mantener dicho grado de atención es una tarea un tanto ardua, que requiere un esfuerzo de nuestra parte.
La importancia de practicar asiduamente
Te sugerimos repetir este ejercicio del reloj en algún intervalo durante el día, sumándolo al conjunto de tus prácticas de rutina.
Los objetivos principales son, como señalamos antes, aumentar nuestra capacidad de atención, desarrollar un crecimiento de conciencia, y entrenar la vivencia del momento presente.
Esperamos que este artículo sea de utilidad para que vayas logrando tales metas y para que continúes descubriendo nuevos aspectos de lo que significa Vivir en el Presente.
Material adicional para continuar aprendiendo
En el Capítulo II de nuestro libro Ya mismo, Patanjali: Guía Práctica para el Autoconocimiento introducimos distintos conceptos básicos del Cuarto Camino de Gurdjieff y Ouspensky.
Algunos de estos conceptos son el Recuerdo de Sí, la Atención Dividida y Estar Presente, los cuales se hallan vinculados directamente al tema principal de este artículo.
Si estás interesada/o en conocer más sobre el Cuarto Camino, su sistema de ideas y el trabajo que propone para lograr el autoconocimiento, podés acceder a nuestro libro ingresando acá.
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