El trabajo sobre la columna vertebral y la médula espinal reviste una gran importancia con miras a la meta de la autorrealización y la evolución de la conciencia humana.
Es por eso que en nuestro método de Yoga Solar tales prácticas ocupan un lugar central.
Siguiendo estos lineamientos, hoy nos ocuparemos de una poderosa técnica, fundamental para la movilidad, la flexibilidad y la vitalidad de nuestra columna vertebral.
Nos referimos a una técnica de rotación de la columna vertebral, basada en un movimiento de giro hacia los lados en la posición de parado, a la que denominamos Masaje de Médula, pues proporciona un masaje completo a la médula espinal.
Además esta práctica resulta especialmente potente en relación a sus efectos antienvejecimiento sobre la columna vertebral.
Es una técnica especialmente potente en relación a sus efectos antienvejecimiento sobre la columna vertebral.
Con ella vamos a continuar armando nuestra Rutina de Trabajo Psicofísico, incorporándola como Técnica n° 3 de la misma.
Vayamos a la técnica:
Movimiento de Rotación de Columna y Masaje de Médula Espinal
Secuencia Inicial de Entrenamiento para la Práctica del Movimiento
En la secuencia de imágenes que sigue se muestra el movimiento de un giro a cada lado con los brazos acompañándolo algo separados del cuerpo, para que puedas ver el desarrollo de la técnica con mayor claridad, a fin de que en una primera etapa seas capaz de reproducir el movimiento hasta incorporarlo.
En la secuencia posterior exhibimos la técnica completa tal como se ve realmente, en la que los brazos se hallan totalmente relajados durante todo el movimiento.
Imagen 1
Imagen 2
Imagen 3
Imagen 4
Imagen 5
Imagen 6
Imagen 7
Imagen 8
Imagen 9
Imagen 10
Imagen 11
Imagen 12
Imagen 13
Imagen 14
1 – Partiendo de la postura de parado correcta-ver imagen 1 del carrusel-, llevá todo el peso del cuerpo debajo de la cintura, de manera que desde la cintura hacia arriba el resto del cuerpo permanezca lo más flojo posible, de forma similar a la de un muñeco de trapo.
2 – Relajá el rostro, el cuello, la garganta, los hombros, los brazos, las manos, la espalda, el pecho y el abdomen.
3 – Empezá a volcar todo el peso del cuerpo sobre una pierna, la que continuará flexionándose al mismo tiempo que empezamos a girar desde los hombros hacia el lado opuesto a ella, acompañando el movimiento con los brazos, que se separan algo del cuerpo -ver imágenes 2 a 4 del carrusel-.
4 – Llegando hacia el final del giro, dirigí la mirada y la cabeza hacia atrás, intentando ver a tus espaldas. Girá el torso y la cabeza hasta donde te sea posible, hasta donde te resulte cómodo, sin forzar nada –ver imagen 5 del carrusel–.
5 – Luego girá de igual forma en la dirección contraria, trasladando gradualmente el peso del cuerpo de una pierna a la otra, y repitiendo el movimiento –ver imágenes 6 a 11 del carrusel–.
6 – Continuá repitiendo esta forma de rotación a un lado y al otro -ver imágenes 12 a 14 del carrusel-. A medida que aumenta la flexión de la pierna sobre la que se va volcando el peso mientras se efectúa el giro, en la otra pierna la flexión disminuye, y cuando la primera alcanza el máximo de flexión, la segunda llega a su mínimo, quedando prácticamente estirada.
Secuencia Completa de la Técnica con los Brazos Relajados
En la secuencia siguiente podés observar la técnica completa, tal como se ve en realidad, en la que los brazos se hallan completamente relajados durante todo el movimiento.
Imagen 15
Imagen 16
Imagen 17
Imagen 18
Imagen 19
Imagen 20
Imagen 21
Imagen 22
Imagen 23
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Imagen 25
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Imagen 28
Imagen 29
A continuación detallamos las indicaciones a seguir para su práctica:
Antes de iniciar el movimiento, distendé la mirada, dirigiéndola a un horizonte lejano imaginario, sin fijar la vista en ningún punto. Luego, al tiempo que realizás los giros a ambos lados, mantené la mirada relajada de igual forma, y observá distendidamente cómo las imágenes desfilan frente a vos, sin enfocar la vista en ellas.
Durante todo el movimiento de giro mantené los brazos totalmente relajados, como si fuesen trozos de tela que cuelgan de los hombros, tratando de que no haya tensión en ellos, y sin ejercer control alguno sobre su desplazamiento en el aire, el cual es generado únicamente por el impulso que les comunica cada giro desde los hombros. Buscamos que puedan girar y moverse libremente.
Sentí como el peso del cuerpo va pasando de una pierna a la otra con cada giro, en el momento en que se flexionan las rodillas.
Mientras realizás los movimientos de giro, intentá relajar cada vez más la parte superior de tu cuerpo, por encima de la cintura. Si detectás zonas con diferentes tensiones, buscá aflojarlas con cada vuelta, sintiendo que la parte superior del cuerpo va perdiendo peso mientras te movés.
Procurá que la columna y el cuello se encuentren alineados y suavemente erguidos, evitando cualquier tensión innecesaria, y relajá la espalda, los hombros, la mandíbula y el rostro.
Durante el movimiento, percibí la caricia del aire en la piel de las manos y de los brazos, en las mejillas y en tu rostro.
Los pies se mantienen fijos, paralelos entre sí y enraizados en la tierra en todo momento, tal como al inicio de la práctica.
Paulatinamente podemos ir incrementando la amplitud del giro de cuello y cabeza, llevando primero la mirada hacia los costados con cada vuelta, y poco a poco cada vez más hacia atrás, tratando de llegar a mirar la pared del fondo al final de cada giro.
Asimismo, tenemos la posibilidad de aumentar el impulso dado a cada vuelta, con lo cual crecerá la velocidad de rotación, y los brazos chocarán finalmente con mayor fuerza contra el cuerpo.
La totalidad del movimiento debe efectuarse de manera suave, sin forzar.
Si sentís alguna molestia o mareo, detené el movimiento y descansá.
A modo de material adicional, hemos publicado un video en nuestro canal de Youtube en el que mostramos y explicamos detalladamente la práctica de esta técnica, a fin de que logres incorporarla fácilmente en tu rutina. Podés verlo a continuación:
Recomendaciones para la práctica
Podés practicar esta técnica en cualquier momento del día: en algún intervalo en medio de tu jornada laboral, por la mañana al iniciar tu día, en la noche antes de dormir, etc.
Te sugerimos realizar unos 5 a 10 giros a cada lado. Las primeras veces que pruebes la técnica es conveniente ejecutar una cantidad moderada de ellos. Con la práctica irás viendo cómo te sentís, ya que ante todo debemos estar cómodos, sin molestias físicas. De acuerdo a cómo te sientas, la cantidad de repeticiones puede ser menor, o tal vez cuando avances con la práctica podrás realizar más repeticiones. Este es un aspecto personal de la práctica que puede ir ajustándose con el paso del tiempo y con la experiencia que lo acompaña.
Si bien esta técnica puede practicarse individualmente, te invitamos a practicarla como parte de la rutina psicofísica que venimos diseñando con las técnicas propuestas en los artículos previos, y con las que sumaremos en los próximos posts de nuestro blog.
Ejercitándote regularmente con el conjunto de técnicas de esta rutina psicofísica, experimentarás la combinación de sus potentes y beneficiosos efectos, obteniendo como resultado una creciente armonización psicofísica.
Efectos y beneficios
Con esta técnica trabajamos en la rotación de la columna vertebral, uno de los movimientos necesarios y fundamentales para que la misma recupere y conserve su flexibilidad, la postura correcta (corrige los defectos posturales) y un estado saludable.
Uno de los beneficios más notorios que trae la práctica de esta técnica es su efecto antienvejecimiento sobre la columna, ya que evita su anquilosamiento.
Además, la médula recibe con estos giros un excelente masaje vitalizante y rejuvenecedor (de aquí el nombre de Masaje de Médula), al igual que la columna vertebral.
Alivia y elimina los dolores de cuello, espalda y cintura, y las contracturas musculares, ayudando a relajar las zonas cervical, dorsal y lumbar.
Cada una de las vértebras se desplaza rotando un poco con respecto a sus vecinas, provocando de esta manera cierto movimiento y estiramiento de los discos, ligamentos, nervios y músculos que unen una vértebra con otra.
A su vez, los ligamentos, nervios y músculos que recorren toda la columna de principio a fin, así como la médula espinal, experimentan un movimiento similar al que provocamos en una prenda de vestir cuando la retorcemos para quitarle el agua que conserva luego del lavado, tomándola por sus extremos y haciendo que estos giren en direcciones contrarias.
Todos estos ligamentos, nervios y músculos requieren estos movimientos y estiramientos para mantenerse en buenas condiciones.
Lo que sigue
En próximos artículos continuaremos sumando nuevas técnicas psicofísicas, con las que progresaremos en la construcción de esta rutina de trabajo psicofísico que mencionamos al inicio.
Recordemos que dicha rutina nos permite trabajar en el desarrollo de nuestra armonización psicofísica, de forma que podamos entrenar el cuerpo, la mente y la conexión entre ambos, lo cual resulta fundamental como un primer paso en el camino de la autorrealización.
Esperamos que este artículo te resulte útil, y nos interesa conocer tu opinión sobre él.
También nos gustaría mucho que nos cuentes acerca de tu experiencia con la práctica de las técnicas, y nos hagas llegar las dudas que te pueden haber surgido o las consultas que desees hacernos al respecto.
Por eso te invitamos a que nos escribas debajo, en la casilla de comentarios, enviándonos tus opiniones, vivencias, dudas o consultas.
Nos encantará recibir tus comentarios y estaremos respondiéndolos todos a la brevedad.
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