Pratyahara: la guía completa del quinto paso del yoga

Te sentás a descansar y, en segundos, tu atención es captada por un mensaje entrante en el celular, o por algún programa televisivo, o por una conversación que se produce cerca tuyo.
Cerrás los ojos para meditar y rápidamente pasás a pensar en el trabajo, en un mail que no respondiste o en algo que aconteció ayer.
Estas situaciones te indican que necesitás aprender a entrenar tu atención para que deje de dispersarse y puedas mantenerla enfocada, sobre todo si estás interesada/o en avanzar en la senda del autoconocimiento.
Hace más de 2.000 años, el yoga clásico se ocupó de esta cuestión con uno de los ocho pasos que delineó para recorrer el camino de autorrealización que propone: pratyahara.
En esta guía vas a descubrir:
¿Qué es pratyahara? Origen y significado de la palabra
Pratyahara es un término sánscrito que se traduce habitualmente como «retirada de los sentidos» o «recogimiento de los sentidos».
En la filosofía clásica del yoga se define como «el retiro consciente de los sentidos frente a los estímulos y objetos del mundo exterior» .
Describe un proceso muy concreto, por el cual una persona retira voluntariamente su atención de los estímulos o cosas del mundo exterior —lo que ve, oye, toca, huele y saborea— y la dirige hacia su mundo interior.
Con pratyahara empezamos a recuperar la capacidad de elegir conscientemente hacia dónde dirigimos la atención, en lugar de que esta sea capturada automáticamente por las impresiones provenientes del exterior que percibimos a través de nuestros cinco sentidos físicos.
El lugar de pratyahara en el Óctuple Sendero de Patanjali
En los Yoga Sutras de Patanjali, uno de los textos fundacionales del yoga clásico, se organiza el recorrido hacia la meta de la realización personal en ocho pasos progresivos, siendo pratyahara el quinto de ellos.
Esas 8 etapas del camino hacia la meta de la autorrealización son las siguientes:
Pratyahara: El inicio del viaje de afuera hacia adentro
En Occidente suele ser algo bastante común que alguien practique yoga durante años enfocándose casi exclusivamente en asana (el trabajo con el cuerpo y las posturas) y en pranayama (el trabajo con la respiración y la energía vital), sin adentrarse realmente en los pasos siguientes.
Si bien los trabajos físico y respiratorio producen grandes beneficios, la finalidad real del yoga va más allá, ya que dichos trabajos poseen principalmente un carácter preparatorio para las cuatro etapas siguientes que propone Patanjali.
A partir de pratyahara el aprendizaje apunta a calmar la mente, concentrarse y mantener una práctica de meditación.
Debido a ello pratyahara funciona como un paso «bisagra» con respecto a los previos, y es donde podemos decir que comienza verdaderamente el viaje de nuestra conciencia desde afuera hacia adentro.
Su importancia deriva del hecho de que resulta prácticamente imposible concentrarse en algo (dharana) mientras la atención permanece «enganchada» con la mayoría de los estímulos externos que aparecen, o distraída con las casi incesantes sucesiones de pensamientos, recuerdos, emociones, imágenes, etc., que se producen dentro nuestro.
Intentar meditar sin haber entrenado antes en pratyahara es, en cierto sentido, como intentar correr sin haber aprendido a caminar.
Dos historias que explican pratyahara mejor que cualquier definición
Las definiciones de un término son necesarias, pero las historias nos ayudan a comprender mejor un concepto o idea en particular.
En nuestro libro Ya mismo, Patanjali: Guía Práctica para el Autoconocimiento compartimos dos relatos que ilustran el significado de pratyahara, con casos concretos en los que la atención de una persona se retira del mundo exterior y se dirige hacia su interioridad.
El primero de estos relatos rescata la historia real de una mujer que en cierta etapa de su vida sufrió desmayos recurrentes. Durante uno de esos episodios accedió a una vivencia interna inusual en ella, muy distinta a cualquier cosa que hubiera experimentado antes encontrándose en el estado de vigilia.
El segundo se ocupa de una situación cotidiana que todos conocemos, aunque no le prestamos demasiada atención: lo que le sucede a nuestra conciencia cuando estamos durmiendo y soñando. Durante un sueño, la persona puede sentir miedo, correr, gritar, como si todo fuera completamente real, mientras el cuerpo permanece quieto en la cama, ajeno por completo a esa experiencia interior.
Lo que ambas historias revelan es algo acerca de nuestra realidad interna, mental, emocional: existe en cada persona un «adentro» con un nivel de calma o de intensidad que normalmente no percibimos, porque estamos casi todo el tiempo atentos al «afuera».
Voluntario vs. involuntario: una diferencia clave
Pratyahara es el principio del entrenamiento que nos permite visitar ese espacio interior por decisión propia, a voluntad, sin la necesidad de un desmayo o de un sueño para llegar ahí.
Una característica a entender de pratyahara es esta diferencia entre lo que le sucede a tu atención de manera involuntaria y lo que podés entrenar de manera voluntaria.
Cuando te quedás dormido/a, tus sentidos se retiran del mundo exterior casi por completo, y tu conciencia queda inmersa en un mundo interno que se siente real mientras soñamos. Eso es, en esencia, lo que describe el mecanismo de pratyahara. Pero ese repliegue hacia adentro ocurre sin que vos lo decidas: simplemente sucede.
Pratyahara consiste en aprender a generar ese mismo movimiento de la atención —el pasaje de «afuera» hacia «adentro»— pero permaneciendo despierto/a y a voluntad, en el momento en que vos lo decidas.
¿Por qué la quietud física es tan importante en pratyahara?
Regresando al ejemplo de uno de los relatos anteriores, recordemos que para poder dormir y soñar es indispensable que nos quedemos absolutamente quietos. Sin quietud física no es posible el sueño.
En pratyahara ocurre exactamente lo mismo. La quietud corporal es una condición necesaria para que, durante un cierto lapso de tiempo, sea posible cortar el vínculo que mantenemos normalmente con el mundo exterior a través de nuestros cinco sentidos.
Durante la práctica de pratyahara debemos permanecer con el cuerpo completamente quieto.
La quietud física sostenida es justamente lo que le da a la mente el espacio necesario para completar ese repliegue hacia adentro de manera continua, sin interrupciones.
Cualquier movimiento corporal que efectuemos durante la práctica de pratyahara —como acomodar la postura o nuestro cabello—, desviará el flujo de energía mental que se dirige hacia nuestro interior, y lo conducirá nuevamente hacia el mundo físico.
En tal caso, el movimiento desvía la dirección de la atención volcada hacia nuestro interior, y la impulsa nuevamente hacia nuestro cuerpo y hacia afuera.
Con la ruptura de la quietud corporal, la energía nerviosa que se encontraba dirigida hacia nuestro espacio interior de repente se ve obligada a regresar al cuerpo, junto con nuestra atención.
Por ello, algo fundamental a fin de entrenarse en pratyahara adecuadamente, es desarrollar la capacidad de permanecer en la condición de inmovilidad física durante un período de tiempo prolongado, sin experimentar molestias o dolores corporales.
Y por esta misma razón el Óctuple Sendero de Patanjali no accede a pratyahara directamente, sino que antes nos hace trabajar con asana y con pranayama, los que nos otorgan la preparación física y energética necesarias para permanecer quietos durante períodos de tiempo más o menos extensos sin esfuerzo ni tensión.
Además, asana y pranayama mantienen en un estado saludable a nuestro organismo, lo cual también es una condición necesaria para hacernos amigos de la quietud corporal sin padecer dolores ni molestias.
Una masa muscular tensionada no es la situación más conveniente si pretendemos permanecer quietos por cierto tiempo de manera placentera y sin sentirnos molestos o inquietos.
En cambio, un cuerpo relajado, sin tensiones, fácilmente puede entrar en ese estado y mantenerse en él a lo largo de cierto tiempo.
Esta condición de inmovilidad física requerida en pratyahara se relaciona con la necesidad de acostumbrar paulatinamente a nuestro cuerpo y a nuestra mente a entrar en estados de quietud, silencio y calma, con el objeto de avanzar en este sendero de autorrealización de 8 pasos.
Pratyahara en la vida cotidiana
Pratyahara no significa aislarse del mundo. No se trata de dejar de percibir lo que sucede alrededor, o recluirse, o desconectarse de la vida.
Una persona que practica pratyahara vive normalmente, pero al mismo tiempo reserva un espacio en su día a día en el que dirige su atención hacia adentro.
Digamos que en vez de aislarnos del mundo, con pratyahara nos abrimos a una nueva posibilidad: aprender a conducir la atención a voluntad hacia nuestro interior, para descubrir otros mundos que allí existen.
Los beneficios de practicar pratyahara
Los efectos de entrenar esta capacidad no se manifiestan únicamente durante los ratos de práctica formal. Si dicho entrenamiento prosigue en el tiempo, su impacto suele notarse en varios planos:
Sobre la práctica de pratyahara
No hace falta experiencia previa en yoga ni en meditación para empezar a practicar pratyahara.
Lo que se necesita es una técnica apropiada, la cual se debe practicar con regularidad. Se puede empezar con 5 a 10 minutos diarios.
Pratyahara suele practicarse en la posición de sentado, adoptando una postura cómoda y estable, con la columna erguida y la espalda relajada, a menudo con los ojos cerrados, y manteniendo el cuerpo quieto.
Su finalidad es cambiar a voluntad la dirección del flujo de la atención, retirando a esta de su recurrente enfoque en los estímulos externos y conduciéndola hacia los propios aspectos mentales e interiores.
Si bien existen diferentes formas de entrenamiento en pratyahara, en el contexto de nuestro método deYoga Solar utilizamos una técnica inspirada en las enseñanzas de Paramahansa Yogananda, que hemos ido perfeccionando a lo largo de más de treinta años de práctica.
Dicha técnica se halla explicada en el capítulo 5 de nuestro libro Ya mismo, Patanjali: Guía Práctica para el Autoconocimiento.
Empezá a practicar pratyahara, ya mismo
Si después de haber leído esta guía sentís el deseo o la necesidad de experimentar pratyahara en tu propio cuerpo y tu propia mente, te invitamos a dar el siguiente paso.
Hemos preparado un regalo para vos: el capítulo dedicado a pratyahara del libro que mencionamos.
Este capítulo contiene el desarrollo conceptual completo del tema y una técnica para entrenarte en pratyahara explicada paso a paso, para que puedas comenzar a practicarla hoy mismo, sin necesidad de experiencia previa alguna.
👉 Descargá gratis acá el capítulo completo con la técnica de pratyahara.
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